sábado, 18 de diciembre de 2010

Abajo pongo dos cuadros. En uno Napoleon se corona a sí mismo. Napoleón, símbolo del orgullo, del hombre dominado por la ambición que envió a la muerte a cientos de miles de seres humanos para satisfacer sus ansias de poder. Lejos estaba de saber que pocos años después un rey sería coronado, las persecuciones a la Iglesia cesarían y que de su imperio no quedaría nada. Dos cuadros sobre los que se podría dar una conferencia.

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